La micromovilidad es, para muchos, la solución más viable en traslado de corta distancia. Claro, la gente nunca la llama así. Te explicamos en qué consiste.

Debido al crecimiento de la mancha urbana en las grandes ciudades, los habitantes de los cinturones exteriores suelen vivir lejos de los nodos de transporte, como la estación de trenes o la parada de autobuses. Esto ocasiona los dilemas que se conocen como la primera y la última milla. Es decir: cómo trasladarse de forma eficiente del punto de partida al nodo de transporte (primera milla), y de este al punto de llegada (última milla). 

El hecho es que, en muchas ocasiones, al no contar con alternativas eficientes de traslado, las personas optan por adquirir un automóvil, que actualmente ya es una alternativa ineficiente como medio de transporte debido a los problemas que genera su uso masivo, como congestionamientos viales y contaminación atmosférica. 

Es fácil pensar que la respuesta es expandir las redes de transporte público (como el metrobús, o el metro en el caso de la CDMX). Sin embargo, llevarlo a cabo no solo cuesta demasiado dinero sino que el establecimiento de estaciones conlleva algunos efectos indeseables, como aglomeraciones, mayor inseguridad en las calles aledañas y generación de comercio informal. Además de que no se puede insertar este tipo de redes de transporte en calles estrechas, como lo son la mayoría de las calles en las ciudades. 

Entre los problemas que la micromovilidad puede resolver, está el de la primera y última milla.

Micromovilidad, qué es y qué problemas urbanos resuelve
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La micromovilidad forma parte del concepto de Nueva Movilidad, que incorpora las tecnologías de la información a la forma de moverse de las personas. El término micromovilidad abarca a cualquier vehículo que pueden transportar de una a dos personas y que pese menos de 500 kg. En esta categoría caben bicicletas, monopatines, scooters e incluso autos pequeños. Además, aparte de su tamaño reducido, también puede ser eléctricas; pues algunas de estas unidades utilizan baterías. 

Decíamos que, entre los problemas que la micromovilidad puede resolver, está el de la primera y última milla. Son los tramos en los que las personas no tienen acceso a ningún otro medio de transporte. Cuando una persona sale de su casa y debe caminar para llegar a alguna estación o parada de autobús, por ejemplo, hablamos de problemas de primera milla. Por otro lado los problemas de la última milla se refieren a cuando las personas bajan de algún medio de transporte, y todavía deben trasladarse caminando un poco más para llegar a su destino. Actualmente en algunas ciudades del país ya se implementa la micromovilidad para resolver estos problemas; tal y como lo podemos ver en la Ciudad de México, con la llegada de EcoBici y las aplicaciones de bicicletas y patines sin anclaje. 

Otro de los beneficios que se pueden adquirir con la micromovilidad es la reducción de tiempos de traslado y de emisiones, según plantea el artículo  “5 things you should know about micromobility” publicado en el portal web de la automotriz SEAT. Además, en el caso del uso de las bicicletas y monopatines, los usuarios pueden integrar el ejercicio a su rutina. Al ser vehículos pequeños facilitan el acceso de las personas a calles estrechas, y lugares de difícil acceso.

Para implementar la micromovilidad es necesario que todos en la sociedad participen.

¿Qué futuro tiene la micromovilidad? 

Actualmente la micromovilidad es algo que sigue madurando. Por lo tanto, aún hay varios desafíos que debe resolver. Uno de ellos es la seguridad que tienen sus usuarios al utilizarla. Para esto, las autoridades de las ciudades en las que ya se implementa, deben de regular las aplicaciones que ofrecen el servicio. También necesitan priorizar la infraestructura para que las distintas opciones de micromovilidad puedan circular sin ningún problema. Es decir ampliar la red de ciclovías, crear carriles especiales para monopatines, hacer banquetas más anchas, instalar señalamientos, semáforos, alumbrado.

Para implementar la micromovilidad es necesario que todos en la sociedad participen, desde las autoridades públicas y privadas hasta los habitantes de las ciudades, pues es gracias a la movilidad que se logrará crear ciudades sustentables y limpias.