Robin Chase, una de las líderes mundiales en movilidad, estuvo de visita en México para dar a conocer su visión sobre el futuro de los medios de transporte. 

El automóvil: ¿por qué lo usamos?, preguntó Robin Chase a la audiencia en el auditorio Octavio Paz del Senado de la República. Ella, reconocida a nivel global como una experta en movilidad,  destacó que en los últimos años se ha priorizado el uso de este medio de transporte. ¿La causa? la pobre visión que se tiene en infraestructura… y el ánimo acomodaticio de las personas con posibilidades de adquirir un vehículo propio.

Esto ocurrió el pasado 11 de septiembre en el foro “Cuando la movilidad del futuro nos alcance”. Este fue organizado por WRI México, el BID LAB y la Comisión de Zonas Metropolitanas y Movilidad, presidida por la senadora Patricia Mercado y Propulcity.

En su ponencia, Chase dio a conocer su tesis: infraestructura es destino. Básicamente expuso que es momento de cambiar la forma en la que nos movemos. No solo para ayudar al medio ambiente, sino para asegurar la sustentabilidad de las ciudades futuras. 

Siendo las ciudades la configuración más compleja de la civilización humana, resulta paradójico que se construyan ciudades sin pensar en sus habitantes. El eje que las motiva es resolver el problema de “cómo llegará un auto a su destino”. No las personas; los coches. Con esa lógica, la infraestructura resultante nos obliga a inclinarnos por el uso de automóviles particulares, antes de voltear a ver otras opciones de movilidad. 

¿Ya vieron el mundo que están creando?

Diapositiva de la presentación de Robin Chase “Infraestructura es destino”, donde se aprecia el impacto climático.

Tras esto, Chase hizo una advertencia a toda la comunidad: “¿ya vieron el mundo que están creando?”.  En su plática no sólo quiso exponer que las ciudades se condenan a ahogarse en el tránsito si no piensan en una infraestructura para los habitantes, sino que también están condenando al mundo entero a causa del incremento masivo de emisiones de Co2.  La solución es simple: cambiar la estructura de la movilidad. 

“Cambiar la forma de movernos ya no es una opción, es una obligación”, dijo la experta para salvarnos de un futuro poco prometedor. El cambio no será fácil, de eso es conciente Chase, ya que hay mucha gente que depende económicamente del uso del automóvil, como lo son los taxistas, vendedores de autos, etc.  Sin embargo, el mercado de la movilidad está sujeto a las necesidades de los habitantes. Por lo tanto, si se prioriza el uso de autos eléctricos, bicicletas, monopatines, se abrirán nuevos caminos en el mercado donde los dependientes de los automóviles también puedan encontrar una fuente de ingreso.

Uno de los puntos más destacables dentro de su tesis es que se debe comenzar a optimizar el uso de la tecnología dentro del ámbito de la movilidad. Es lograr que más gente use los viajes compartidos con el fin de reducir la circulación de los autos privados. Para mostrar la magnitud de este problema de circulación, Chase nos pone un ejemplo claro: por cada 177 autos circulando, solo se transportan alrededor de 200 personas. Además, para sacar mayor provecho de este medio de transporte, invitó a los líderes de movilidad en México a mirar a los automóviles autónomos y 100% libres de emisiones.

Para acercarnos más a lo que es un buen uso del transporte alternativo, Chase felicitó al gobierno mexicano por la creación de ciclovías en avenidas como Reforma, sin embargo, dijo que aún falta mucho resolver y reestructurar. Por ello compartió sus  “Principios de movilidad compartida” dentro del Senado para ayudar con la planeación de un México con una movilidad sustentable.

Además de Robin Chase, dentro del foro se presentaron otros líderes de movilidad en México como Alejandro López Franco, presidente de la Asociación Mexicana de Movilidad, quien habló sobre el impacto de de la nueva movilidad de la ciudad, y el cómo se ha ido lidiando con ella. ¿Será que México ya está listo para cambiar su infraestructura?, y ¿qué nos espera en el mundo de la movilidad futura?