Es un transporte híbrido, y no nos referimos a los combustibles. El transporte bajo demanda es el sistema que se posiciona entre el público y el privado. Aquí te lo explicamos.

Cuando hablamos de los nuevos modelos de transporte que han surgido en los últimos años en las ciudades, inmediatamente se nos viene a la cabeza los sistemas de Car-hailing como Uber, Beat o DiDi. Es decir, empresas que ofrecen el servicio de taxi hasta tu puerta; solo debes pedirlo a través de una aplicación, ingresar tu destino y listo, tendrás un auto a tus servicios. Este sistema se ha implantado con éxito alrededor de varias ciudades en el mundo. No obstante, algunas organizaciones como el IMCO, en el caso de México, o como WRI dejan claro que una forma de solucionar los problemas de movilidad es apostar por el transporte público.

Debido al continuo crecimiento de la mancha urbana en el Valle de México, el transporte público no logra alcanzar ciertos punto de la metrópolis.

El transporte público en México no logra cubrir toda el área Metropolitana del Valle de México. Por consecuencia, no se puede reducir el número de autos que circula diariamente, pues este modo de movilidad es la única alternativa segura y viable que hay para comunicar, por ejemplo, el municipio de Ecatepec del Estado de México, con Polanco en la capital

Este hueco operacional en el transporte, dio la oportunidad a empresas como Bussi de crear un sistema óptimo, seguro y viable como alternativa al auto y como sustituto del transporte público: el sistema de transporte bajo demanda.

¿Qué es el sistema de transporte bajo demanda?

Este sistema lo podríamos nombrar como híbrido, pues ofrece las mismas comodidades —e incluso mayores— de las que puedes encontrar en un viaje en coche; pero con la diferencia de que este debes abordarlo junto con alrededor de unas 15 personas. Ese número permite que sea más económico que la renta de un auto.  

También se le conoce como DRT (por sus siglas en inglés, Demand Responsive Transport), este modelo se basa en la planificación de viajes teniendo en cuenta los horarios de mayor aglomeración, es decir, cuando hay una mayor demanda de transporte en la zona. Además, el pago del uso de este este servicio se vincula con la tecnología, pues éste se hace a través de una plataforma. También los horarios de salida y arribo se pueden revisar mediante la misma plataforma, todo depende de la empresa de que proporciona el servicio. Otro plus que tiene, es que los usuarios pueden interactuar con los operadores de las unidades para avisar cualquier infortunio que amerite demora del usuario.

El transporte bajo demanda puede ser la solución para estos huecos de transporte que existen actualmente en México.

Este sistema en algunos países, como España, es utilizado para conectar poblados de baja demanda de transporte público, pues no es viable colocar una red de transporte masivo en este tipo de regiones. Es gracias al transporte bajo demanda que los habitantes de las provincias de Castilla y León (en España) están conectados. Este funciona con una red de paradas y horarios en los cuales los habitantes de estas regiones pueden utilizar el sistema. El objetivo de esta modalidad es que el transporte se utilice de acuerdo a las necesidades y en las horas de mayor flujo en estas zonas.

En México, podría ser una gran alternativa en pequeñas ciudades o pueblos que no cuentan aún con redes de transporte masivo. Ya en el país existen empresas como Urvan y Bussi, que a través de vanpooling ofrecen el servicio de transporte bajo demanda. Tienen el objetivo de mejorar las conexiones de transporte, la seguridad y los tiempos de traslados de los ciudadanos; estos están más enfocados a los trabajadores. Siguiendo el modelo de bajo demanda, su servicio solo es proporcionado en las horas pico de la ciudad (hora de entrada y salida de los trabajadores).

Falta mucho aún por avanzar e innovar en este tipo de esquemas de movilidad. Sin embargo, los primeros pasos están dados, ya hay casos de éxito en diversas ciudades del mundo, y la tecnología avanza a pasos agigantados. No subirse a la tendencia de la nueva movilidad es, literalmente, llegar tarde a todos lados.