¿Car-sharing, ride-hailing o ride-sharing? Estas formas de movilidad (que aún no tienen traducción) ya comienzan a revolucionar el transporte. Aquí te decimos en qué consisten y cómo usarlas. 

En los últimos años han surgido ideas innovadoras para resolver los problemas de movilidad. Desde nuevas formas de transporte público masivo hasta la llegada de apps de renta de bicis y monopatines (eso que los especialistas conocen como “micromovilidad”). Pero una pregunta persiste: ¿qué hacer con tantos automóviles particulares?

No se trata de mandar al deshuesadero los vehículos a motor, sino darles un mejor uso. ¡Si tan solo se evitara la tendencia tan nociva de que solamente una persona ocupe un coche con capacidad para cinco pasajeros, ya habría una mejoría!

Todo es mejor si se comparten los autos o los viajes

Las primeras soluciones en este sentido fueron, tal cual, compartir el viaje en automóvil. Por ejemplo, el carpooling consiste en compartir la ruta con más personas que sigan un camino similar, con el fin de ocupar todos los asientos del auto. Este servicio es por medio de apps, parecidas a AllRide. Otra variante que involucra no autos sino camionetas con mayor capacidad, es el vanpooling. Es un servicio que establece rutas administradas por medio de una aplicación tecnológica. Un ejemplo de esto es Bussi, que ya ofrece servicios en Ciudad de México y en la ciudad de Monterrey. 

¿Sabías que es muy diferente a compartir viaje a compartir auto?

Los anteriores modelos suenan bastante bien si nos proponemos compartir los viajes, pero ¿sabías que es muy diferente a compartir el auto? Sí, tu coche. La gran ventaja es que no sólo cubres sus gastos de mantenimiento, sino que incluso puedes hacer negocio.

Hay varias formas de compartir tu auto. A continuación te detallamos las tres principales maneras de hacerlo (con sus variantes) para que te animes a intentarlo.

1. Ride-hailing, el taxi del futuro

Esta es la modalidad más conocida, y la has usado alguna vez en tu vida. Este servicio llegó para modernizar el servicio de taxis a través de la tecnología, donde una app conecta a los viajeros con los conductores. Algunos ejemplos de ride-hailing ya los conoces muy bien: Uber, DiDi, Cabify, Beat e Easy Taxi, entre otros. 

Si eres usuario, puedes elegir el tipo auto que más te convenga. Marcas tu punto de salida e introduces la dirección a la que te diriges. La app te muestra el modelo y las placas del auto que pasará por ti, así como la ruta que tomará el transportista. Al final puedes calificar el servicio e incluso compartir la ruta de tu viaje con amigos o familiares para que sepan tu posición. Esto permite que el servicio sea más seguro y confiable. Los pagos se hacen a través de la aplicación ya sea con tarjeta de débito o crédito, pero algunas empresas como Uber también aceptan pagos en efectivo. 

Como un dato importante, es preciso mencionar que algunas de estas compañías también hacen el ya mencionado servicio de carpooling, donde compartes el viaje con más personas si es que su ruta es similar a la tuya. 

2. Carsharing, un solo auto para cientos de personas
auto compartido

Aunque parezca un modelo de transporte de los últimos años, este apareció en 1987 en Suiza y, con el paso del tiempo, se ha ido expandiendo por más de 600 ciudades en 18 países diferentes.

El carsharing es cuando una empresa o un particular te renta un automóvil. Puede tener dos tipos, pero ambos parten de la misma primicia: usar un auto por un periodo de tiempo limitado. Las modalidades son:

  • Point to Point (con estación fija): esta modalidad es parecida al de una renta de bicicleta con anclaje. Se puede tomar el auto gracias al uso de una aplicación, usarlo por el tiempo que se necesite y al final se lo deposita nuevamente en su estación de alquiler. 
  • Free-floating (libre de estación): este no cuenta con una base fija. Puedes desplazarte con el auto y dejarlo en la zona (dentro de los límites de aplicación) que más te convenga. Un servicio de GPS permite a los dueños o a nuevos usuarios ubicar el vehículo.
  • Peer to peer (renta de auto entre usuarios): esta submodalidad tiene la diferencia que quien lo alquila es un particular y no una empresa. Aquí se renta el auto en los momentos en que el propietario no lo usa. 

Una ventaja que se obtiene con el carsharing es que, al compartir autos, sus propietarios pueden recuperar los gastos de mantenimiento de las unidades, los impuestos, seguros, estacionamiento, gasolina y los costos de limpieza. Por el lado ambiental, este servicio tiende a reducir el parque vehicular, ya que un solo auto sirve a cientos de personas.

La forma de alquilarlo suele ser a través de una app, pero también puede ser con una llamada telefónica a la compañía que ofrezca el servicio. Para comenzar a usarlo, se ubica el auto en su base fija, o donde esté estacionado. También se puede reservar con antelación el uso del vehículo. Dependiendo del kilometraje o del tiempo de uso será lo que se paga por la renta.

3. Ride-sharing, un viaje compartido por carretera
auto compartido

Este servicio consiste en compartir el auto con otras personas en viajes de larga distancia. Digamos por carretera de una ciudad a otra. A través de una app que controla todo el proceso, el dueño del auto promociona algún viaje que vaya a realizar fuera de la ciudad. Esto con el fin de ocupar todos los lugares del auto y dividir los gastos entre las personas que viajan. 

Entre sus ventajas está que se reduce el costo del viaje al dividirse los gastos de gasolina y casetas. Es una buena alternativa al autobús o al avión. Por la seguridad no debes preocuparte tanto, ya que a través de las aplicaciones puedes compartir tu posición geográfica con amigos y familiares. Además, todo el viaje es monitoreado por alguna empresa que brinda este servicio, como por ejemplo: BlaBla Car o Amovens.

Ahora ya sabes qué servicio de auto es más conveniente para tus necesidades. ¿Ya las probaste todas? ¿Cuales sí usarías? Atrévete a revolucionar tu movilidad.